Comportamiento
histórico
de
la
disciplina
Sistema
de
Información
en
Salud
en
la
reducción de riesgos de desastres (RRD)
Historical
development
of
the
Health
Information
Systems
discipline
in
disaster
risk
reduction (DRR)
Autores:
Elenis Mercedes Ramírez-Pelegrín,
https://orcid.org/0000-0002-3189-9874
Yasser Vargas-Guerra,
https://orcid.org/0000-0001-6470-7695
Enrique Ruiz-Batista,
https://orcid.org/0000-0002-0302-6180
Madelin Durruthy-Hernández,
https://orcid.org/0009-0000-4084-2825
Dayami Ruiz-Rojas,
https://orcid.org/0000-0002-2681-733X
E-mail:
isleny@infomed.sld.cu
Filiación institucional:
Facultad de Ciencias Médicas de Guantánamo, Cuba
Fecha de recepción: 27 de mayo de 2026
Fecha de aceptación: 30 de julio de 2026
Resumen
Se
realizó
un
estudio
en
la
Facultad
de
Ciencias
Médicas
de
Guantánamo
entre
septiembre
y
diciembre
de
2025,
con
el
objetivo
de
caracterizar
la
carrera
de
Sistema de Información en Salud desde la
reducción
de
riesgos
de
desastres.
El
problema
científico
fue:
¿cómo
se
ha
comportado
la
reducción
de
riesgos
de
desastres
en
la
disciplina
Sistema
de
Información
en
Salud?
Se
efectuó
una
revisión documental de materiales impresos
y digitales, que incluyó artículos indexados
en
PubMed/Medline
y
SciELO,
sitios
web
especializados
y
documentos
legislativos
como
la
Directiva
No.
1,
las
conferencias
sobre reducción del riesgo de desastres y
su
gestión
en
Cuba,
el
Modelo
del
Profesional,
los
planes
de
estudio,
el
programa
de
Defensa
Nacional
y
documentos
sobre
trabajo
metodológico.
Los hallazgos muestran que la reducción de
riesgos
de
desastres
no
se
ha
integrado
sistemáticamente
en
el
currículo,
lo
que
limita
la
preparación
del
gestor
de
información ante emergencias.
Palabras clave:
gestión de la información;
reducción del riesgo de desastres; sistemas
de
información
en
salud;
formación
profesional; currículo
Abstract
A
study
was
conducted
at
the
Faculty
of
Medical Sciences of Guantánamo between
September
and
December
2025
to
characterize
the
Health
Information
Systems
program
from
a
disaster
risk
reduction
perspective.
The
research
question
was:
How
has
disaster
risk
r
eduction been addressed within the Health
Information
Systems
discipline?
A
documentary
review
of
print
and
digital
materials was carried out, including articles
indexed
in
PubMed/Medline
and
SciELO,
specialized
websites,
and
legislative
documents such as
Directive No. 1, lectures
on
disaster
risk
reduction
and
its
management
in
Cuba,
the
Professional
Profile
Model,
curricula,
the
National
Defense
syllabus,
and
documents
on
methodological
work.
The
findings
show
that
disaster
risk
reduction
has
not
been
sys
tematically
integrated
into
the
curriculum,
which
limits
the
preparation
of
information managers for emergencies.
Keywords:
information
management;
disaster
risk
reduction;
health
information
systems; professional training; curriculum
Hombre, Ciencia y Tecnología ISSN: 1028-0871 Vol. 30, No. 4, oct-dic., pp.116-124, 2026
- 116 -
Introducción
El Sistema Nacional de Salud, por su misión, cobertura y características, así como por su
enfoque estratégico y programático, requiere de un constante flujo informativo que permita
mantener un alto nivel de conocimiento de cada una de las actividades que se realizan desde
la base hasta el nivel central, para la conducción de los procesos de dirección en los servicios
de salud (Vidal Ledo et al., 2017).
En este sentido, la era de la información ha integrado las áreas del conocimiento de tal forma
que ya resulta difícil distinguir las fronteras entre las distintas especialidades que trabajan con
la información y cuál de ellas tendrá mayor incidencia sobre la posibilidad de acceso a esta.
Todo el desarrollo científico y tecnológico experimentado por la sociedad en el pasado y en el
actual siglo ha implicado, igualmente, nuevas demandas de formación (García Bacallao, 2019).
En
el
sector
de
la
salud,
la
gestión
de
la
información
constituye
una
de
las
herramientas
modernas para facilitar los procesos, en especial la toma de decisiones, aspecto fundamental
para garantizar la satisfacción de las necesidades de pacientes, familiares y otros grupos de
interés (Gil & Siegert, 2019).
Hoy,
el
manejo
adecuado
de
la
información
es
de
vital
importancia
para
la
gestión
y
el
desarrollo
de
las
organizaciones.
Son
muchos
los
autores
que
han
hecho
aportaciones
al
término, entre los que destacan:
Vidal Ledo
et
al.
(2017) lo
consideran
como
el proceso
de organizar,
evaluar, presentar y
comparar
los
datos,
y
generar
información
en
un
determinado
contexto,
de
forma
veraz,
oportuna,
significativa,
exacta
y
útil,
disponible
en
el
momento
en
que
se
necesite;
es
el
elemento fundamental para la toma de decisiones eficiente, efectiva y de calidad. Por ello,
constituye uno de los desafíos de los sistemas de salud contemporáneos.
La gestión de la información, según Gutiérrez (2015), implica la planificación, organización y
control de los recursos informativos, asegurando que la información fluya de manera efectiva
y cumpla con las necesidades de los usuarios.
Para
Padrón
(2018),
la
gestión
de
la
información
se
refiere
a
la
capacidad
de
las
organizaciones
para
transformar
datos
en
conocimiento
útil,
facilitando
así
el
aprendizaje
organizacional y la innovación.
Cooper (1997) define la gestión de la información como el proceso de recolectar, organizar,
almacenar y distribuir información de manera efectiva para apoyar la toma de decisiones y
mejorar el rendimiento organizacional.
Se entiende, además, como gestión de la información para la reducción del riesgo de desastre
(GIRRD) la capacidad de recolectar, procesar, almacenar y distribuir información relevante y
precisa
que
permita
anticipar,
mitigar
y
responder
a
desastres
en
el
ámbito
de
la
salud
(Organización Panamericana de la Salud, 2018).
Los conceptos reflejan la perspectiva tanto de autores internacionales como cubanos sobre la
gestión de la información, destacando su relevancia en diferentes contextos.
Hombre, Ciencia y Tecnología ISSN: 1028-0871 Vol. 30, No. 4, oct-dic., pp.116-124, 2026
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Los autores consideran que, a pesar de ser un proceso que se planifica, organiza y controla
en la carrera Sistema de Información en Salud de la Facultad de Ciencias Médicas, no se ha
planificado la reducción de riesgos de desastres en el plan de estudios como temática crucial
para la toma de decisiones en cuanto a información en tiempo de desastres.
En
el
contexto
específico
de
la
Universidad
de
Ciencias
Médicas
de
Guantánamo,
se
ha
identificado la necesidad de perfeccionar el proceso de enseñanza-aprendizaje en la gestión
de la información para la reducción del riesgo de desastre (GIRRD) en la disciplina Sistema de
Información en Salud (SIS).
Se
considera
que
estos
planes
están
implementados
para
la
defensa
de
la
Patria,
fundamentalmente en tiempo de guerra y para las carreras de Medicina y Enfermería, haciendo
función sanitaria y no para los gestores de información. Aunque esto influye, esta brecha puede
limitar la capacidad de los futuros profesionales para contribuir efectivamente a la preparación
y
respuesta
ante
emergencias.
Por
lo
que
se
identificó
una
problemática:
insuficiente
desempeño del profesional de la carrera Sistema de Información en Salud ante la reducción
de riesgos de desastres.
De ahí que exista un problema científico: ¿cómo se ha comportado la reducción de riesgos de
desastres en la disciplina Sistema de Información en Salud? Por ello, se propone realizar una
caracterización
de
la
carrera
de
Sistema
de
Información
en
Salud
desde
la
reducción
de
riesgos de desastres a lo largo de su formación.
En tal sentido, resulta imprescindible realizar un análisis histórico acerca de la evolución del
comportamiento de la carrera Sistema de Información en Salud ante la reducción de riesgos
de desastres.
Materiales y métodos
Se
realizó una
revisión
documental
(impresos
y
digitales) que
incluyó artículos
de
revistas
indexadas
en
bases
de
datos
como
PubMed/Medline
y
SciELO,
así
como
sitios
web
especializados en riesgos de desastres y documentos impresos como informes mundiales y
conferencias,
para
analizar
aspectos
conceptuales
y
metodológicos
relacionados
con
la
sistematización, el análisis y la difusión de información crítica en contextos vulnerables.
Se revisaron documentos legislativos como la Directiva No. 1 dictada en abril de 2021 por el
Presidente del Consejo Nacional de Cuba, así como las conferencias 1 y 1.2 sobre la reducción
del riesgo de desastres y su gestión en Cuba.
Resultados y discusión
En los primeros años del Gobierno Revolucionario se comenzó a ampliar la cobertura de los
servicios de salud con la creación de numerosas instituciones, sobre todo en las provincias del
interior del país (Torres, 2008).
La carrera de Sistemas de Información en Salud tiene en su diseño un modelo educativo que
integra los procesos de formación básica y permanente en los sistemas y servicios de salud
que atienden
la
esfera
de
la
información
y
las
comunicaciones. Forma
un
personal propio
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especializado, en el que se persigue dotar al estudiante de los conocimientos integrales que le
permitan actuar en el futuro como profesional que responde a los intereses y responsabilidades
de
la
defensa
del
país,
según
la
esfera
política,
económica
y
social
en
que
realice
sus
actividades como graduado; específicamente como gestor de información, en relación con la
información sanitaria y los servicios regulares de salud (Torres, 2008).
Desde 1976 a la fecha se han aplicado cinco generaciones de planes y programas de estudio,
con el afán de formar las nuevas generaciones de profesionales en un perpetuo proceso de
adecuación a las demandas de la realidad cubana, sin desconocer las principales tendencias
actuales presentes en otros países. Para el análisis histórico se delimitaron tres etapas (Torres,
2008).
Primera etapa: 1959-1969. Formación de recursos humanos en estadística aplicada
La organización descentralizada de la función estadística en el sector demandaba un personal
capacitado para el procesamiento de la información estadística, que se hacía más numeroso
y complejo. Esta es la razón por la que en 1961 se comienza a impartir el Curso de Auxiliar de
Estadística en la Escuela Sanitaria del Instituto "Finlay" (Torres, 2008).
La formación de recursos humanos en estadística aplicada a las ciencias médicas y la salud
pública
ha
evolucionado desde 1959 en
correspondencia
con
el encargo
social que
se
ha
hecho a las escuelas y a la universidad. El desarrollo alcanzado ha contribuido al mejoramiento
de la gestión y de las investigaciones en salud. El primer curso tuvo una duración de ocho
semanas,
en
las
que
se
impartieron
conocimientos
de
Estadística
Descriptiva,
Higiene,
Epidemiología, Matemática y Educación para la Salud (García Bacallao, 2019).
El análisis documental realizado para esta investigación confirma que en los materiales de
formación de esta etapa no hay referencia alguna a la gestión de información para situaciones
de desastre. En esta etapa, la reducción de riesgos de desastres no es considerada como un
conocimiento o competencia relevante para el gestor de información en salud. Por lo que no
existe asignatura, módulo ni mención significativa. El egresado no tiene herramientas para
proteger,
recuperar
o
gestionar
información
durante
una
crisis.
Es
un
eslabón
débil
en
la
resiliencia del sistema de salud.
Según el criterio de los autores, esta ausencia inicial creó un "punto de partida deficitario" que
influiría en las etapas posteriores. Como señala la teoría de la dependencia del camino (path
dependence)
en
políticas
públicas
(Pierson,
2000), las
decisiones
iniciales
condicionan las
posibilidades futuras.
Segunda etapa: 1970-1989. Introducción del concepto de Técnico Medio
En los años 70 se introduce en Cuba el concepto de Técnico Medio. En este momento, a todos
los egresados con los títulos de Auxiliar de Estadística y Segundo Nivel se les convalida y se
les otorga el título de Técnico Medio de Estadística (Torres, 2008).
El
plan
de
estudio
tenía
una
duración
de
tres
años.
En
el
primer
año
se
impartían
las
asignaturas que contenía el curso de Auxiliar de Estadística; el segundo año estaba destinado
a prácticas docentes, y el tercero incluía las asignaturas del Segundo Nivel (Torres, 2008).
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119
Con
el
sistema
de
salud
ya
establecido,
comenzó
un
proceso
de
institucionalización
y
formalización de la formación en gestión de información. Como documenta Torres (2008), en
esta etapa se implementaron los planes de estudio A y B para la formación de Técnicos Medios
en Estadística
de Salud,
lo que
representó
una transición
desde
cursos
ocasionales hacia
programas estructurados.
La investigación identificó que en los programas de estudio de esta etapa aparece por primera
vez la mención genérica de la preparación para desastres, pero sin desarrollo específico para
la
gestión
de
información.
Por
ejemplo,
el
Plan
de
Estudio
B
(1985)
incluye
en
su
fundamentación que "el técnico debe estar preparado para situaciones excepcionales", pero
sin especificar qué competencias concretas ello implica (Torres, 2008).
Un
hallazgo
significativo
del análisis documental
es
que,
mientras
la formación
general en
salud
sí
incorporaba
progresivamente
contenidos
sobre
preparación
para
desastres
(especialmente
en
las
especialidades
clínicas),
la
formación
específica
en
gestión
de
información mantenía esta inclusión como un elemento declarativo no operacionalizado.
Tercera etapa: 1990 hasta la actualidad. Modelo Curricular de los Procesos Conscientes
Como resultado de una intensa labor curricular, se inicia una nueva etapa histórica para el
desarrollo de la educación superior cubana con la introducción, en 1990, de los nuevos planes
de estudio C, los cuales se sustentan por primera vez en un modelo curricular propio de la
educación
superior
cubana,
denominado
"Modelo
Curricular
de
los
Procesos
Conscientes"
(Lage, 2006).
En el año 2002, al calor de la Batalla de Ideas, se pone en marcha en Ciudad de La Habana
el
programa
para
la
formación
emergente
de
tecnólogos
de
la
salud,
el
cual
tuvo
como
premisas la voluntad política de la dirección de la Revolución de transformar los servicios de
salud, deprimidos en ese entonces, y la inserción social de jóvenes desvinculados del estudio
y el trabajo, a los que preparó en diferentes perfiles, con una calificación de técnico básico en
un período de un año (Lage, 2006).
En este contexto, el Comandante en Jefe Fidel Castro promueve la creación de una carrera
para la formación de profesionales en tecnología de la salud que abarcara la totalidad de las
especialidades
técnicas
que
en
ese
entonces
existían
en
el
país,
pertenecientes
a
la
enseñanza médica media. Basado en estas ideas, en el curso 2003-2004 se inicia a nivel
nacional la nueva carrera de Tecnología de la Salud, sustentada en el denominado "Nuevo
Modelo
Pedagógico",
con
particularidades
afines
a
las
necesidades
del
sector
salud,
concebida como carrera única con veintiún perfiles o menciones de salida, constituyendo uno
de sus perfiles la Gestión de la Información en Salud (Vidal Ledo & Rivera García, 2016).
Su estructura curricular establecía ciclos de formación (básico, técnico y profesional), donde el
conocimiento
se
organizaba
por
disciplinas
(Registros
Médicos
y
Estadística
de
Salud,
Información
Científica
y
Bibliotecología
Médica
y
Tecnología
Informática)
y
asignaturas,
existiendo
una
disciplina
principal
integradora
(Tecnología
Informática)
que
tributaba
al
desarrollo
de
habilidades
profesionales
y
de
los
modos
de
actuación
en
función
del
cumplimiento de cuatro funciones básicas: asistencial, docente, investigativa y administrativa
(Vidal Ledo & Rivera García, 2016).
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Este modelo permitió, además, que el futuro profesional, una vez concluido su primer año de
estudio, se incorporara a los escenarios laborales como trabajador de la salud y, desde esa
condición, continuara sus estudios universitarios hasta alcanzar su titulación. En el curso 2010-
2011 se ponen en vigor ocho nuevas carreras independientes para la formación de tecnólogos,
creándose entonces la licenciatura en Sistemas de Información en Salud, que anteriormente
se conocía como Gestión de la Información en Salud, con el plan de estudio D (Vidal Ledo &
Rivera García, 2016).
La reducción de riesgos de desastres no se integra como un conjunto de habilidades técnicas
concretas
que
el
gestor
de
información
deba
dominar,
y
no
existen
asignaturas
de
la
especialidad que traten el tema. Solo se cuenta con la preparación militar recibida durante
quince días en el plan de estudio.
Sin embargo, en esos momentos la universidad médica se ve llamada una vez más a realizar
transformaciones en sus diseños, debido al avance de la implementación del proyecto Sí Salud
(salud,
nuevos
sistemas
de
información),
fundamentalmente
en
los
departamentos
de
Registros Médicos y Estadística.
En el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en abril de 2011, se aprobaron
los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en los que se
declaran,
entre
otros
aspectos,
dar
continuidad
al
perfeccionamiento
de
la
educación
(Lineamiento 143); elevar el rigor y la efectividad del proceso docente educativo del Documento
Base para el diseño de los planes de estudio "E", incrementar la eficiencia del ciclo escolar
(Lineamiento
151);
y
actualizar
los
programas
de
formación
e
investigación
en
las
universidades en función del desarrollo económico y social del país y de las nuevas tecnologías
(Lineamiento 152) (Departamento Central de Preparación para la Defensa, 2020).
Por todo lo antes expuesto, ese diseño curricular no cumple en toda su extensión con las
exigencias de la sociedad y del Sistema Nacional de Salud, por lo que resulta pertinente asumir
un nuevo modelo (Plan E), que se inicia a partir del curso 2020-2021 sobre la base de la
metodología orientada por el Ministerio de Educación Superior para esta generación de planes
de estudio.
El
llamado
"Período
Especial"
tras
la
caída
del
campo
socialista
generó
profundas
transformaciones en todos
los
sectores,
incluida
la educación médica.
Como
analiza
Lage
(2006), este período obligó a una reconceptualización del modelo formativo, dando origen al
Modelo Curricular de los Procesos Conscientes, que enfatizaba la integración teoría-práctica
y el desarrollo de competencias profesionales.
En este contexto se crea la carrera de Sistemas de Información en Salud (SIS), que representa
un
salto
cualitativo:
nivel
superior
(licenciatura)
en
lugar
de
técnico
medio,
currículo
más
comprehensivo que integraba Informática, Estadística y Bibliotecología, y un enfoque en el
desarrollo
de
competencias
para
el análisis y
la
toma
de
decisiones
(Vidal
Ledo
&
Rivera
García, 2016).
Entre los programas que se imparten en la carrera se encuentra Preparación para la Defensa,
que se imparte en el Plan E: en segundo año, Seguridad Nacional y Asistencia Médica; y en
Hombre, Ciencia y Tecnología ISSN: 1028-0871 Vol. 30, No. 4, oct-dic., pp.116-124, 2026
121
tercer
año,
CRD
y
CPE,
además
de
recibir
Defensa
Nacional
(Departamento
Central
de
Preparación para la Defensa, 2020).
Dentro de sus funciones especiales se encuentra la coordinación y control de planes y medidas
para
prevenir
situaciones,
condiciones
de
guerra
y
anormales
que
permitan
restaurar
los
servicios de información, así como otras actividades que se dispongan por el Sistema de Salud
para situaciones excepcionales.
El
análisis
documental
realizado
para
esta
investigación
revela
un
hallazgo
paradójico:
mientras
el
nuevo
modelo
curricular
enfatizaba
la
formación
de
competencias
para
la
complejidad, y mientras el contexto nacional e internacional colocaba cada vez más énfasis en
la reducción de riesgos de desastres (RRD), la gestión de información para desastres no se
integró como competencia específica.
Esta paradoja se manifiesta en varios niveles:
-
•
En los documentos normativos:
el Modelo del Profesional de SIS (2020) menciona
genéricamente la capacidad para "responder a necesidades del sistema de salud", pero
sin especificar competencias para emergencias.
-
•
En los programas de estudio:
el análisis del programa de Sistemas de Información
Estadísticos
de
Salud
(asignatura
clave
identificada)
muestra
una
ausencia
total
de
contenidos específicos sobre reducción de riesgos de desastres (RRD).
-
•
En la organización curricular:
la reducción de riesgos de desastres (RRD) no aparece
como eje transversal ni como competencia integradora en la estructura curricular de la
carrera de Sistema de Información en Salud.
Según la interpretación de los autores, esta persistente omisión responde a múltiples factores:
-
•
Inercia curricular:
las estructuras educativas tienden a reproducir lo establecido, y la
reducción
de
riesgos
de
desastres
(RRD)
nunca
había
sido
parte
integral
de
la
formación en gestión de información.
-
•
Compartimentalización
del
conocimiento:
la
reducción
de
riesgos
de
desastres
(RRD) se consideraba "tema de la Defensa Civil" o "de la epidemiología", no del gestor
de información.
-
•
Subestimación de la especificidad:
posiblemente se asumía que las competencias
generales en gestión de información eran transferibles automáticamente a contextos de
crisis, premisa que esta investigación demuestra como falsa.
Teniendo en cuenta lo anterior, los autores consideran que estos planes están implementados
para la defensa de la Patria, fundamentalmente en tiempo de guerra y para las carreras de
Medicina y Enfermería, haciendo función sanitaria y no para los gestores de información.
Esta
brecha
puede
limitar
la
capacidad
de
los
futuros
profesionales
para
contribuir
efectivamente a la preparación y respuesta ante emergencias.
Asumen, además, que aunque en el Documento Base para el Perfeccionamiento de los Planes
de Estudio "E" (mayo de 2025) se plantea que el programa de la asignatura orienta qué trabajar
en los ejes transversales y, dentro de ellos, lo relacionado con el medio ambiente, este se
Hombre, Ciencia y Tecnología ISSN: 1028-0871 Vol. 30, No. 4, oct-dic., pp.116-124, 2026
122
integra de manera intencional y coherente con el objetivo de abordar aspectos relevantes para
la formación integral del estudiante. Estos buscan formar estudiantes no solo académicamente
competentes,
sino
también
conscientes,
críticos
y
comprometidos
con
su
entorno
social,
cultural y ambiental. No hace alusión a la gestión de riesgos de desastres; por tanto, se trabaja
en
clases
aisladas
y
sin
profundizar
en
esa
temática
(Documento
Base
para
el
Perfeccionamiento de los Planes de Estudio "E", 2025).
Según la Directiva 1 para la Gestión de la Reducción del Riesgo de Desastre en la República
de Cuba (2022), la gestión de la reducción del riesgo de desastre se define como el proceso
social cuyo objetivo es el conocimiento, estudio, apreciación, reducción y control permanente
del riesgo de desastre en la sociedad, en consonancia e integrado al desarrollo económico,
social
y
ambiental;
en
este
proceso
intervienen
los
órganos
y
organismos
estatales,
las
entidades
económicas,
las
instituciones
sociales,
las
formas
no
estatales
de
producción
y
servicios, y la población (Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil, 2022).
La educación en reducción del riesgo de desastres también fomenta una cultura de prevención,
lo que es crucial en un contexto donde los desastres pueden tener un impacto devastador en
la salud pública, según el investigador García Bacallao (2019).
Los autores coinciden con lo antes planteado, ya que la educación en reducción de riesgos de
desastres
no
solo
capacita
a
los
estudiantes,
sino
que
también
promueve
la
resiliencia
comunitaria.
La
resiliencia
se
refiere
a
la
capacidad
de
una
comunidad
para
anticipar,
prepararse, responder y recuperarse de desastres. Esto implica que los futuros profesionales
deben ser educados no solo en la gestión de información, sino también en la promoción de
una cultura de prevención y respuesta activa ante desastres.
La relevancia de este estudio es doble. En el plano práctico, ofrece una herramienta concreta
para mejorar la preparación del talento humano en salud, lo que incide directamente en la
calidad de la respuesta ante desastres y en la protección de la vida humana. En el plano
académico,
contribuye
a
llenar
un
vacío
en
la
literatura
al
integrar
dos
campos
que
tradicionalmente han avanzado por separado: la pedagogía aplicada a las ciencias de la salud
y
la
gestión
del
riesgo.
Asimismo,
responde
a
las
recomendaciones
de
organismos
internacionales
como
la
Organización
Mundial
de
la
Salud
(OMS)
y
la
Organización
Panamericana de la Salud (OPS), que instan a los países a fortalecer la formación de sus
recursos humanos en gestión de información para emergencias.
Conclusiones
La gestión de la información en el ámbito de la reducción de riesgos de desastres (RRD) debe
ser entendida como un proceso dinámico, participativo y multidisciplinario. Aunque el país traza
y da cumplimiento a diferentes estrategias, la realidad evidencia que se debe realizar un trabajo
continuo e implementar en el diseño curricular una propuesta que cumpla en toda su extensión
con las exigencias de la sociedad y del Sistema Nacional de Salud, para formar un profesional
dotado de conocimientos y habilidades en esta materia.
B
ibliografía
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